Tres signos del maltrato psicológico que deben mantenerte alerta

El maltrato psicológico es uno de los más difíciles de identificar, de hecho, hay personas que llevan años sufriéndolo y ni siquiera se han dado cuenta que son víctimas de maltrato por parte de sus parejas o familiares. No obstante, existen tres señales directas para identificar que estamos siendo víctimas de maltrato psicológico y son las siguientes:

  1. Exclusividad en la relación

Uno de los primeros síntomas del maltrato psicológico es que nuestra pareja no nos deja relacionarnos con otras personas y cada vez más nos vamos encerrando en un círculo vicioso de agresor-víctima. Amar a una persona no significa reducir todo su mundo a ella pero esto es precisamente lo que busca el agresor. La víctima siente como a menudo su mundo se va estrechando, que no puede quedar con sus amigos o con sus familiares y que tiene que dar explicaciones por cada salida o entrada.

Deja de hacer muchas cosas simplemente por el miedo a como se lo va a tomar su pareja, incluso antes de hacerlas piensas en lo que pensaría  él o ella. Las víctimas al llegar a este punto hacen todo lo que quiere su agresor, incluso en contra de su propia voluntad.

  1. Humillaciones constantes

Los agresores suelen tratar a sus víctimas como objetos y a menudo se burlan de ellas tanto el público como en privado. Buscan sentirse superiores y sentir que manejan la situación. El hecho de que una persona dependa de ellos les hace más fuerte y les hace sentirse superiores. En definitiva, a través del maltrato psicológico una persona hace que la otra se sienta inferior con frases y gestos que hacen que se sienta incapaz.

  1. Agresiones verbales

Cuando nuestra pareja no insulta o nos trata con desprecio es un signo claro de que no nos valora y no nos ama. La agresión verbal es una de las principales formas de maltrato psicológico que hacen que la víctima se sienta humillada y con miedo. Debemos tener en cuenta que lo que motiva al maltratado es que su víctima le tema, ellos lo ven como un símbolo de respeto, aunque este totalmente equivocados.

Asociación MUM: Asociación de Mujeres unidas contra el Maltrato

La Asociación MUM nació en 2010 con un doble propósito: ayudar a las mujeres que son víctimas de maltrato, ya sea físico, sexual o psicológico, y hacer que la sociedad se conciencia d la realidad del problema que acecha a millones de mujeres cada día.

Cada día son más las mujeres que son víctimas del acoso y del maltrato de los hombres, cada vez son más las mujeres que se encuentran atrapadas en este tipo de relaciones de las que no son capaces de separarse, por ello necesitan una ayuda externa, un  apoyo exterior para que se conciencia de que es necesario llevar una vida independiente a la de su agresor, para que se liberen y denuncien su situación.

El proyecto de esta asociación va dirigido a todas las mujeres del mundo, sin distinción de razas, religión o condición social, y por supuesto a sus hijos que al igual que ellas sufren día a día el maltrato.

La sociedad debe de entender que la mujer que se mantiene al lado de su agresor no lo hace pro comedidas ni porque le guste vivir en la situación que vive, la motivación que les hace imposible separarse de su agresor es el miedo, por ella y por sus hijos, y en ocasiones es incluso el desconocimiento de que están sufriendo maltrato. Éste último es uno de los principales objetivos de esta Asociación de Mujeres unidas contra el Maltrato, ayudar a las mujeres a identificar las señales de maltrato, darle herramientas para que puedan combatirla, y por último, apoyarla y ofrecerle asesoramiento legal y protección para ella y sus hijos.

No obstante, para poder ayudar a todas esas mujeres se necesita el apoyo de toda la sociedad, sólo uniendo fuerzas podremos luchar contra uno de los mayores males de nuestra sociedad, el maltrato hacia las mujeres. Todos podemos luchar contra el maltrato, todos podemos aportar algo para luchar.

Adiós al Toro de la vega

Estamos de celebración, el gobierno de Castilla y León ha decidido prohibir la muerte del animal en la fiesta taurina del Toro de la Vega tras varios años de polémica.

El espectáculo bochornosos que ofrece este evento se basa en acosar y perseguir al animal hasta que llega a un campo abierto, una vez allí, se le da muerte a golpes y lanzazos en una competición en la que los mozos exhiben su destreza y puntería a costa del sufrimiento del pobre animal.

Gracias a las manifestaciones y a las protestas de los defensores de los animales, esta exhibición ha sido tachada de cruel y catalogada como un símbolo de atraso cultural que daña la imagen de España y por supuesto, hace sufrir al pobre animal sin motivo alguno. Tratar al animal de esta forma, con el único motivo que la diversión del pueblo, no puede considerarse, de ningún modo, un evento cultural y tradicional. España no puede verse reflejada en un espectáculo tan indigno y bochornoso.

Esta celebración estuvo totalmente prohibida en 1964, pero volvió a celebrarse a partir de 1970, no obstante, recientemente, el Gobierno de Castilla y León ha recapacitado y hemos conseguido un paso más en la prohibición de este espectáculo. Aunque no hayamos conseguido que se suprima de forma absoluta, el Gobierno ha prohibido la matanza del animal mediante un decreto que modifica el reglamento de espectáculos taurinos populares y anula la excepción que lo amparaba, alegando, muy acertadamente, que “el ordenamiento jurídico no puede ser ajeno a la realidad y a la ética social de cada momento histórico”.

Aunque este decreto supone un paso adelante, todavía queda mucho camino por recorrer, como afirman muchas organizaciones animalistas,  el decreto se ha quedado corto. Tendremos que seguir en la lucha contra el maltrato animal, una lucha que, paso a paso, conseguiremos vencer.

Cómo detectar el Bullying en nuestros hijos

El bullying es uno de los principales males de nuestra sociedad, y cada vez son más los casos de niños que lo sufren día a día, por ello, es algo imprescindible que los adultos estemos pendientes cuando hay indicios, deben saltar todas las señales de alarma.

Por desgracia en la mayoría de los casos los padres son los últimos en enterases que sus hijos están sufriendo bullying. El miedo a sufrir represalias es el principal motivo por el que los más pequeños no cuentan a sus padres o profesores que están recibiendo acoso por parte de sus compañeros o amigos y por ello es tan difícil de detectar en ocasiones.

Lo único que podemos hacer para evitar este tipo de situaciones es estar atento a las señalas que nos pueden dar nuestros hijos, estas señalas son a través de su comportamiento y puede ser las siguientes:

  • Cambios en el comportamiento y cambios de humor
  • Pasa la mayor parte del tiempo triste o decaído, además de estar irritable
  • Sufren a menudo pesadillas y cambios en el sueño. Se suelen despertar con facilidad en mitad de la noche
  • Sufren de dolores de cabeza, dolores estomacales y vómitos
  • A menudo pierden o tratar mal a sus pertenecía o materiales del colegio
  • Aparecen con golpes y engañan sobre cómo se lo han hecho
  • No quieren salir ni jugar con sus amigos
  • Normalmente piden ser acompañados hasta la puerta del colegio y que los esperemos en la salida
  • No quieren ir al colegio o se quejan a menudo.

Es imprescindible que cuando veamos alguna de estas señalas en nuestros hijos o familiares vayamos inmediatamente al colegio o al centro para comunicar nuestras sospechas o la situación que están viviendo nuestros hijos. En estos casos es esencial que los padres, el centro y los profesionales actúen unidos y todos con el mismo objetivo, solucionar el problema del niño, el interés del menor debe de estar por encima de todo.

El maltrato en el seno de la familia y sus mil formas

La gran mayoría de las personas simplifica el concepto de malos tratos y los resume en solo uno de sus muchos aspectos: la violencia física. Pero el maltrato adopta muchas caras, muchas, algunas pueden llegar incluso a pasarse por alto, porque son formas silenciosas y, por ello, a veces las más eficaces.

En el ámbito de la familia se pueden dar infinidad de circunstancias en las que la violencia en cualquiera de sus formas está presente, exclusivamente entre los adultos o teniendo como indefensos protagonistas a los más pequeños. El maltrato físico es el más evidente, el que deja marcas, el que se ve. Desde un golpe a un mordisco, a un empujón o a un pellizco, cualquier acción que implique daño y sensación de dolor puede ser considerada como una forma de maltrato físico.

En ocasiones los malos tratos adoptan otra forma que puede llevar aparejada violencia física: los abusos sexuales. Y al hablar de este tipo de malos tratos hay que referirse incluso en el ámbito de la pareja cuando se obliga a mantener relaciones no consentidas en un momento en particular. Y, lamentablemente, a veces son los menores, mucho más indefensos, quienes sufren los abusos por parte de familiares sin escrúpulos.

Otra de las versiones de los malos tratos es la violencia psicológica, terrible, porque no deja marcas físicas y puede llegar a pasar desapercibida. Gritos, insultos, menosprecios, críticas injustificadas e inmerecidas…hay miles de maneras de minar la autoestima de una personas solo con las palabras.

Y, sumado a todo lo anterior está el abandono o la desatención. No cuidar a un niño como se debe es una forma terrible de maltrato que puede dejarse secuelas físicas y psicológicas de por vida. No alimentarles, no cuidar su higiene no ofrecerle la atención médica necesaria o escolarizarle es una forma más de violencia familiar, una violencia que tiene mil caras que no siempre se ven.

El insulto, un tipo de maltrato demasiado extendido

En muchas ocasiones se ve como algo normal, es más, en España es bastante habitual utilizar el insulto, bien como desprecio bien como apelativo “supuestamente” cariñoso. Pero en cualquier caso hay que entender el insulto como lo que es: una forma de maltrato. De hecho se ha llegado a calificar este tipo de maltrato como “violencia invisible”.

Y es que el insulto puede provocar en la persona que lo recibe una tremenda inseguridad, porque no deja de ser un menosprecio, independientemente de la intencionalidad con la que se pronuncie. Se atenta contra su integridad emocional y, cuando el insulto es continuo o se recibe simultáneamente de varias personas, puede provocar serias consecuencias.

Es así porque no solo el objeto de los insultos puede sentirse infravalorado, sino que además puede ser una poderosa arma intimidatoria y de infringir sufrimiento e incluso sentimientos de culpa injustificados.

Hay que tener en cuenta otro aspecto: que cada persona recibe y valora los insultos de una manera diferente, porque su interiorización es algo completamente subjetivo. Tal vez haya quien sea capaz de ignorarlos, pero en general, son percibidos como un ataque.

La agresión verbal es siempre un tipo de violencia psicológica que puede ir socavando la personalidad de la víctima. Porque un insulto denigra, degrada, está dirigido a atacar a una persona por su lado más débil, tal ven por su apariencia física, por su madurez, su inteligencia o incluso su habilidad. El insulto daña emocionalmente, destruye la imagen de la persona, incluso su concepto de sí mismo.

Y lo peor de todo ello es que muchas veces se trata de insultos tolerados y justificados por otras personas. Llamar “gordi” a alguien con sobrepeso no es un mote cariñoso, por mucho que se intente hacer pasar por ello. Es un insulto en toda regla, encubierto para no parecer tan ofensivo, aunque seguramente la persona que lo reciba lo vea como lo que es: un ataque.

Tradiciones veraniegas… y bárbaras

A veces la hipocresía roza lo absurdo y es algo que se comprueba sobre todo en verano, cuando llegan las fiestas patronales y, con ellas, el momento de “disfrutar” de estas supuestamente tradiciones ancestrales que tienen como protagonistas a los animales. Y hablamos de hipocresía porque hay quien critica las corridas de toros pero, por ejemplo, apoya sin reparos los toros embolados. Sí esos a los que se colocan antorchas en las astas pero que según estas personas no sufren ¿no se asustan, no se ven de repente cegados, no se queman? Tal vez alguien debería hacer la prueba en propias carnes pera ver el resultado.

Pero aunque todo lo relacionado con los toros (encierros, suelta de vaquillas, el “toro de la Vega”, etc) es siempre lo más conocido, hay otras tradiciones que son auténticas barbaridades y que se siguen permitiendo…a veces algo “modificadas”, pero que no dejan de mostrar una crueldad innecesaria.

Vamos a ver solo algunos ejemplos. En Menorca, en las fiestas de San Juan, es tradición que jinetes den varias vueltas a una plaza a lomos de sus caballos, haciendo cabriolas. Hasta aquí nada criticable. Pero sí lo es que los animales se vean forzados a ponerse a dos patas entre una marea de gente alrededor jaleando e intentando tocarles. Seguro que vecinos y turistas se divierten, dudamos mucho que lo haga el animal.

Otro ejemplo, las carreras de gansos en municipios como Lekeitio. Los que corren no son los animales, que están colgados de las patas, son los mozos que a lomos de caballos tiran de los gansos con la abominable intención de arrancarles la cabeza. Hoy ya no se cuelgan gansos vivos, son previamente sacrificados, pero el espectáculo sigue siendo bárbaro.

Son solo dos ejemplos, pero las atrocidades que se comenten con todo tipo de animales durante las fiestas patronales de los pueblos españoles son muchas y de diversa índole. Atrocidades que, sin embargo, no se consideran por la ley como maltrato animal, eso queda para las mascotas, sencillamente incomprensible.

El horror del abandono de animales

Hay muchas formas de maltratar a un animal, y el abandono es una de las más crueles. Y lo es porque se trata de una lenta tortura que acabará, en el peor de los casos con una muerte más o menos rápida atropellado en una carretera, y en el peor en un centro de acogida en el que tarde o temprano será sacrificado.

No hay nada más ruin e inhumano que dejar a su suerte a un animal que ha estado cuidado, atendido al menos, que no ha visto más mundo que el hogar en el que vivía. ¿Qué puede pensar ese perro o ese gato que en un momento se ve solo, en un lugar que no conoce?

Y no, pese a lo que muchos piensen, no es un maltrato “menor” frente a un castigo físico, porque el abandono es una muerte lenta. Los datos son escalofriantes: cada año se abandonan en España 150.000 mascotas. Se trata sobre todo de perros (dos terceras partes), seguidos de gatos y otro tipo de animales que pueden ir desde hurones a galápagos, pájaros tropicales y últimamente cerdos vietnamitas.

La ley pena estos comportamientos desaprensivos, pero da la impresión de que no sirve de mucho, cuando las cifras son tan elevadas. Y erróneamente a lo que se cree, el número de abandonos no crece significativamente cuando llega el verano. La inconsciencia no tiene calendario.

¿Medidas a tomar? Extremar la vigilancia y aumentar las sanciones, desde luego. En España lo único que duele parece que es el bolsillo, de modo que los castigos en este sentido deberían ser ejemplares. Pero hace falta incidir en la concienciación, porque parece mentira que a estas alturas aún haya personas que compran un “perrito” sin darse cuenta de que va a crecer y la casa se puede quedar pequeña, o de que hay que sacarle a la calle. Muchos siguen creyendo que los animales son juguetes, pero son seres vivos, que sienten y sufren.

QUE PASOS HAY QUE SEGUIR SI ERES VÍCTIMA DE MALOS TRATOS

En primer lugar si eres víctima de violencia de género que es aquel tipo de violencia que engloba una serie de hechos por parte del agresor tales como controlación, insultos, aislamiento de la sociedad, realización de amenazas o agresiones físicas o psicológicas los pasos a seguir serán los siguientes:

-Una simple llamada puede ser la solución a todos los problemas de este tipo de víctimas, el teléfono 016 es un teléfono gratuito para la violencia de género, puede ser utilizado tanto por la propia víctima como por un tercero que conozca a otra persona que esté viviendo este tipo de situación. Además de ser gratuito este teléfono estará disponible las 24 horas todos los días del año, además un dato muy curioso es que llames las veces que llames al 016 es un número invisible que no aparecerá nunca en las próximas facturas del teléfono para no dar pistas al agresor de que su víctima ha llamado.

En el otro caso en el que exista algún signo de violencia física entonces el 016 desviará la llamada al 112.

El segundo paso es ir al centro de salud o hospital más cercano para proceder a que te realicen un estudio médico completo, si por ejemplo has sufrido una agresión de tipo sexual deberás comentárselo a los médicos para que éstos te realicen un estudio más específico.

En el caso de que sientas que en tu casa no estás segura porque vas a sufrir de un momento a otro una agresión puedes abandonar la casa durante un plazo máximo de 30 días sin que se considere abandono del hogar, dentro de dicho plazo deberás interponer la correspondiente denuncia contra el agresor.

El resto dejalo en manos de los profesionales que te ayudarán en todo momento a superar este tipo de hechos.

MALTRATO ENTRE FAMILIARES QUE CONVIVEN Y QUE NO

En muchas ocasiones la ley no es justa con todas las circunstancias pero está claro que la ley está para cumplirla y es que el código penal establece una serie de delitos distintos en el caso de que se agreda a un padre o madre o hermano o familiar directo si se convive con él que si no se convive con los mismos. De tal manera que se considera un tipo de violencia llamada violencia doméstica sólo en el caso que se produzca violencia entre familiares que conviven bajo el mismo techo, siendo este castigo mucho más penado que si no conviviesen juntos.

Algo que en simple apariencia debería estar penado de la misma manera ya que no cambia mucho que convivan o no si el caso es que está existiendo violencia entre dos personas, sean quienes sean, cerrajeros Bilbao o trabajadores del metro de Madrid, en las que además existe un vínculo familiar.

Este citado vínculo bien puede ser por adopción o por afinidad directa, estará penado exactamente igual, en este caso el código penal no distingue si un familiar es adoptado del que es realmente de sangre.

A tanto llega esta diferencia que si no existe convivencia no está tipificado como delito sino que tan sólo se considerará una falta. Todo esto tiene un fin y es que la ley no puede sancionar de la misma manera una agresión que se produce en el interior de una familia relativamente estable ya que existe al menos convivencia y el vínculo es superior, a un suceso de agresión entre dos o más personas en las que existe un mero vínculo familiar pero que puede suceder incluso que ni siquiera se conozcan demasiado entre ellos.