MALTRATO ENTRE FAMILIARES QUE CONVIVEN Y QUE NO

En muchas ocasiones la ley no es justa con todas las circunstancias pero está claro que la ley está para cumplirla y es que el código penal establece una serie de delitos distintos en el caso de que se agreda a un padre o madre o hermano o familiar directo si se convive con él que si no se convive con los mismos. De tal manera que se considera un tipo de violencia llamada violencia doméstica sólo en el caso que se produzca violencia entre familiares que conviven bajo el mismo techo, siendo este castigo mucho más penado que si no conviviesen juntos.

Algo que en simple apariencia debería estar penado de la misma manera ya que no cambia mucho que convivan o no si el caso es que está existiendo violencia entre dos personas, sean quienes sean, cerrajeros Bilbao con servicio de urgencia o trabajadores del metro de Madrid, en las que además existe un vínculo familiar.

Este citado vínculo bien puede ser por adopción o por afinidad directa, estará penado exactamente igual, en este caso el código penal no distingue si un familiar es adoptado del que es realmente de sangre.

A tanto llega esta diferencia que si no existe convivencia no está tipificado como delito sino que tan sólo se considerará una falta. Todo esto tiene un fin y es que la ley no puede sancionar de la misma manera una agresión que se produce en el interior de una familia relativamente estable ya que existe al menos convivencia y el vínculo es superior, a un suceso de agresión entre dos o más personas en las que existe un mero vínculo familiar pero que puede suceder incluso que ni siquiera se conozcan demasiado entre ellos.