Tradiciones veraniegas… y bárbaras

A veces la hipocresía roza lo absurdo y es algo que se comprueba sobre todo en verano, cuando llegan las fiestas patronales y, con ellas, el momento de “disfrutar” de estas supuestamente tradiciones ancestrales que tienen como protagonistas a los animales. Y hablamos de hipocresía porque hay quien critica las corridas de toros pero, por ejemplo, apoya sin reparos los toros embolados. Sí esos a los que se colocan antorchas en las astas pero que según estas personas no sufren ¿no se asustan, no se ven de repente cegados, no se queman? Tal vez alguien debería hacer la prueba en propias carnes pera ver el resultado.

Pero aunque todo lo relacionado con los toros (encierros, suelta de vaquillas, el “toro de la Vega”, etc) es siempre lo más conocido, hay otras tradiciones que son auténticas barbaridades y que se siguen permitiendo…a veces algo “modificadas”, pero que no dejan de mostrar una crueldad innecesaria.

Vamos a ver solo algunos ejemplos. En Menorca, en las fiestas de San Juan, es tradición que jinetes den varias vueltas a una plaza a lomos de sus caballos, haciendo cabriolas. Hasta aquí nada criticable. Pero sí lo es que los animales se vean forzados a ponerse a dos patas entre una marea de gente alrededor jaleando e intentando tocarles. Seguro que turistas se divierten, dudamos mucho que lo haga el animal.

Otro ejemplo, las carreras de gansos en municipios como Lekeitio. Los que corren no son los animales, que están colgados de las patas, son los mozos que a lomos de caballos tiran de los gansos con la abominable intención de arrancarles la cabeza. Hoy ya no se cuelgan gansos vivos, son previamente sacrificados, pero el espectáculo sigue siendo bárbaro.

Son solo dos ejemplos, pero las atrocidades que se comenten con todo tipo de animales durante las fiestas patronales de Cerrajeros de Torrevieja son muchas y de diversa índole. Atrocidades que, sin embargo, no se consideran por la ley como maltrato animal, eso queda para las mascotas, sencillamente incomprensible.